Enrique Burgos abre su último libro con una frase incómoda: «Tienes un propósito colgado en la pared. Nadie lo vive.»
Llevo días pensando en ella desde un lugar concreto: el grupo al que pertenece BENCO.
En 1903 nació en Navarra una manera de estar en el mundo que hoy formulamos así:
«Servir a la sociedad navarra, defender la identidad de nuestra comunidad y contribuir de manera decisiva a su desarrollo económico, social, territorial y sostenible.». Alfonso Bañón, Presidente de Grupo La Información en la última memoria de sostenibilidad.
El Grupo La Información tiene un reto que se renueva cada mañana y cada mañana vuelve se desarrolla. Y desde hace 123 años…
Es un reto singular por tres razones:
Tiene nombre propio. No aspira a salvar el mundo en abstracto. Responde ante una comunidad concreta, que conoce a quien la sirve y puede pedirle cuentas.
Es identitario. Defender la identidad no significa cerrarse. Significa cuidar aquello que hace que una comunidad se reconozca a sí misma: su manera de trabajar en común, su palabra dada y su confianza en lo cercano.
Se adelantó a las siglas. Económico, social, territorial y sostenible. Mucho antes de que existiera el ESG, ya contenía la convicción que defendemos en BENCO: E = S = G. Ninguna dimensión vale más que las otras.
Ciento veintitrés años después, ese reto no es un organigrama. Es lo que conecta, a través de valores compartidos, a todas las empresas participadas del Grupo. Cada una lo traduce a su oficio: informar, comunicar, formar, acompañar. Burgos tiene razón en que las campañas no cambian hábitos y los rituales sí. Aquí el ritual es diario – Diario de Navarra – y lleva más de un siglo repitiéndose.
BENCO, Benditas Compañías, es también un grupo dentro del grupo: cinco líneas de servicio con un mismo origen. La de sostenibilidad es la más joven, y le ha tocado heredar el reto más antiguo.
Eso cambia cómo trabajamos. Cuando ayudamos a una organización a medir su impacto o a desarrollar su estrategia ESG, no le hablamos de un propósito que no practicamos. Lo hacemos desde dentro de una casa que lleva 123 años rindiendo cuentas ante su comunidad. Esa casa nos examina antes que nadie.
Pertenecer no es un logo en la firma. Es aceptar un reto que nos precede y que, si lo hacemos bien, nos sobrevivirá.
Construimos el legado de las organizaciones que quieren ser recordadas. Empezamos por el nuestro.

